Probablemente, la tampografía sea junto con la serigrafía una de las técnicas de marcaje para personalizar más usadas. Prácticamente casi todos los regalos promocionales se pueden personalizar en una de estas dos técnicas, aunque la tampografía tiene unas particularidades que hace que quede mejor en unos artículos que otros. Si quieres descubrir en qué casos es mejor recurrir al marcaje por tampografía, no dejes de leer este artículo.

¿Qué es la tampografía?

La tampografía es un sistema de marcaje que se realiza mediante la transferencia de tintas a través de un tampón de caucho o silicona. Esta técnica resulta idónea para la impresión en piezas que posean curvaturas o rugosidades y pese a lo que pueda parecer, con una mayor definición de la que imaginamos. Este proceso, cuya historia es relativamente joven, se utiliza en el marcaje de todo tipo de productos publicitarios o artículos industriales y permite imprimir en multitud de colores obteniendo unos resultados de impresión de gran calidad en objetos de pequeñas dimensiones, con diferentes texturas y formas.

¿Cual es el origen de la tampografía?

A lo largo de varios siglos existían sistemas de impresión mediante tampón,. Aunque su uso era puntual, hasta llegado el siglo XX no fue cuando este sistema logró perfeccionarse para su uso general. Tras la Segunda Guerra Mundial se estableció en la industria del reloj, en Suiza, donde los maestros relojeros la usaban para imprimir de manera artesanal en las esferas de los relojes.

A finales de los años 60 se llevaron a cabo nuevos progresos como el uso de almohadillas de silicona, que hicieron el flujo de trabajo más práctico y preciso. Gracias a ello, se logró imprimir sobre superficies que antes no era posible, revolucionando la producción de forma masiva.

¿Cómo se realiza la tampografía?

Aunque nos parezca lo contrario, el proceso de la tampografía resulta algo complejo. Se realiza mediante una placa de plástico o metal llamada “cliché” que se encuentra impregnada con una emulsión fotosensible que previamente se marca con la imagen que se desea imprimir a través un proceso químico.

Proceso de impresión

En primer lugar, se coloca la tinta en el cliché, que posteriormente es barrido por un fleje fino de acero llamado “racla”, dejando únicamente la tinta de la parte en relieve o del huecograbado.A continuación, el tampón desciende sobre el cliché y absorbe la tinta del huecograbado para ser aplicada después sobre el producto. Al comprimirse el tampón, se inyecta aire, lo que hace que la tinta pase del cliché hasta el tampón. Cuando la tinta entra en contacto con el aire, se vuelve pegajosa, lo que hace que se adhiera fácilmente al tampón y posteriormente al producto.

Cuando se levanta el tampón, la tinta se levanta junto con él, mientras que una cantidad reducida se mantiene en la plancha.

Mientras el tampón se aleja, se vuelve a cubrir de tinta el área de la placa para que esté preparada para el regreso del tampón al comienzo del nuevo ciclo.

Por último, el tampón desciende sobre el producto y transfiere la tinta sobre su superficie. El tampón se levanta y regresa a su posición inicial, reiniciando así el ciclo de marcaje.

Elementos que intervienen en la tampografía

Placa de imagen o "cliché"

Este elemento es el que contiene grabado en su superficie el diseño que con el que se desea marcar el producto. Su cometido principal es el de mantener la tinta en el área grabada permitiendo al tampón la absorción de tinta con la forma del diseño para su posterior aplicación sobre el producto.

Para su elaboración, se utilizan dos tipos de materiales; acero y fotopolímeros. Los clichés se fabrican habitualmente en fotopolímeros, ya que son más fáciles de manipular y se usan sobre todo para producciones en menor escala. Por otra parte, las planchas de acero, que pueden ser delgadas o gruesas, se usan para producciones a gran escala.

Almohadilla de impresión o "tampón"

Se trata de un objeto elaborado con silicona, cuya función es la de transferir la tinta acumulada en el cliché hasta la superficie del producto. Los tampones, tienen diferentes durezas y formas, dependiente del tipo de producto con el que se vaya a trabajar. Los clasificamos en:

  1. Tampones redondos
  2. Tampones alargados o “de barra”
  3. Tampones de diferentes formas o “tampones de pan”.

Tintas

Las tintas de impresión utilizadas para el proceso de tampografía, son a base de solvente y necesitan ser mezcladas con una serie de aditivos para poder ser utilizadas. Aunque normalmente el secado al tacto se da a los pocos segundos, un secado completo podría llevar un periodo de tiempo superior.

Existen otro tipo de tintas, como es el caso de las tintas UV, que requieren secado a través de luz ultravioleta. La ventaja principal de este tipo de tintas es que en el caso de que se cometa algún error en el marcaje del producto, estas pueden limpiarse y eliminar su rastro para volver a ser marcadas.

Tipos de tampografía

Tampografía tradicional

Para la realización de esta técnica, se necesitará un sistema de rayos ultravioleta, que trabaja a través de la exposición de fotos mediante positivos de película y productos químicos para poder elaborar el grabado en el cliché.

Tampografía "Computer to plate"

Esta técnica requiere de un sistema de grabación láser para poder llevar a cabo la grabación en el cliché y requiere de una serie de placas diseñadas especialmente para este sistema.

Se recomienda este tipo de técnica cuando se desean realizar marcajes a corto plazo, con la siguiente desventaja frente al sistema tradicional: la vida útil del cliché grabado a láser es de aproximadamente 10.000 impresiones, lo cual, resulta menos rentable frente al millón de impresiones que pueden realizarse mediante el sistema tradicional de tampografía.

Aplicaciones de la tampografía

La tampografía nos permite trabajar a un bajo coste, de forma rápida y limpia, sobre casi cualquier tipo de superficie y material, lo cual resulta más que atractivo para cualquier empresa a la hora de marcar sus productos. Habitualmente se suele utilizar para la impresión de:

  • Artículos para el hogar y productos de decoración.
  • Juguetes de todo tipo.
  • Números de serie o identificación de productos o tarjetas de identidad.
  • Números de serie o logotipos de piezas de automóvil.
  • Instrumental médico y accesorios de carácter sanitario, como termómetros, gafas, instrumentos de intervención quirúrgica, etc.
  • Accesorios informáticos como teclados, ratones, monitores, memorias usb, etc.
  • Productos de tecnología como televisores, tablets, smartphones y todo tipo de accesorios.
  • Artículos publicitarios o merchandising de tamaño pequeño, como bolígrafos y artículos de oficina.

Algunos inconvenientes de la tampografía

Este tipo de técnica no sería la idónea cuando se trata de algunas superficies metálicas, sobre todo aquellas cuya textura sea de metal muy pulido, ya que algunas tintas generarían resistencia en el agarre a su superficie.

Y, aunque podemos afirmar que la resolución de sus acabados es una de sus principales ventajas a la hora de elegir la tampografía como técnica de marcaje de un producto, los tamaños de impresión demasiado pequeños podrían llegar a ser ilegibles