¿Qué es la serigrafía?

La serigrafía es un sistema de impresión que consiste en reproducir imágenes sobre un material suministrando tinta a través de una malla en tensión fijada en un bastidor. La tinta es bloqueada a través de una emulsión para evitar así que se adhiera en las zonas donde no haya imagen y queda libre de esta manera aquella zona en la que debe fijarse. Una vez se ha logrado marcar con éxito en el primer modelo, el proceso de serigrafía podrá repetirse miles de veces sin pérdidas de resolución.

¿Cuál es el origen de la serigrafía?

Existen investigaciones que afirman que las técnicas de serigrafía de mayor antigüedad provienen de la cultura oriental. Se estima que aquellas primeras impresiones las realizaron nativos de las islas Fiyi, sobre el año 3000 a. C., pero ¿cómo lo hacían? Pues con mucho ingenio y con los medios que les proporcionaba su entorno natural, que no eran otros que hojas de plátano agujereados a través de las cuales hacía fluir las tintas. Se trata, por tanto, de una técnica de marcaje con miles de años.

Aunque no hay datos que lo confirmen con exactitud, se cree que esta técnica pueda remontarse a la antigua China, donde algunas leyendas narran como se utilizaba el cabello de mujer entrelazado al que se adhería papel, para formar dibujos y a continuación eran impregnados con el fin de ser impermeabilizados. Posteriormente comenzaron a utilizar seda, al descubrir que se era funcionalmente más práctico.

Existen lugares como algunas cuevas en los Pirineos, donde se hallaron cientos de dibujos elaborados mediante este sistema. También se descubrió, que los egipcios utilizaban la serigrafía para la realización de murales y el diseño del interior de pirámides o templos. Fue en Lyon, donde más adelante comenzó a utilizarse la serigrafía para marcar en soportes de tela, denominándose por ello como impresión a la “lionesa”.

La serigrafía en papel, llegaría cerca de 1916 en EEUU, cuando comenzaron a imprimirse los primeros carteles publicitarios. Más adelante, en 1932, el pintor estadounidense Guy Maccoy, fue el precursor en la utilización de la serigrafía como proceso de creación artístico y en 1938 realizó la primera exposición de imágenes realizadas mediante serigrafía. Con la aparición de la fotografía, la popularidad de esta técnica creció y se popularizó convirtiéndose en una técnica muy versátil, con la que actualmente se puede marcar en una enorme variedad de soportes.

¿Cómo se realiza el proceso de serigrafía?

En primer lugar, se realiza la impresión de la imagen mediante una impresora enmarcada a un bastidor, que es emulsionado con una emulsión fotosensible. Mediante contacto, exponemos el original a la luz, endureciendo así las partes de la imagen que quedan libres. Después, se lava con agua y se diluye la parte que queda expuesta, quedando libres aquellas partes de la malla a través de las cuales pasará la tinta.

Posteriormente, se fija la malla al bastidor y se tensa. A continuación, se aplica una suave presión con un rasero de goma, para impregnar el soporte de impresión haciendo pasar la tinta a través de la malla.

El proceso de impresión serigráfica puede fragmentarse en tres pasos:

  1. Elaboración del fotolito.
  2. Montaje de pantallas.
  3. Impresión de la tinta.
Pero antes de todo esto, lo primero que hemos de hacer es vectorizar la imagen que deseamos serigrafiar a través de un software específico como Illustrator. Mediante el proceso de vectorización, obtenemos una imagen con un acabado cuya resolución no disminuye cuando se amplía o se reduce. Útil, ¿verdad?

El siguiente paso será dividir el diseño en varias partes, tantas como colores disponga la imagen. Hemos de hacerlo así, ya que ha de crearse tantos fotolitos como colores disponga el diseño y con cada uno de ellos se montará una pantallaindividual.

La creación de las pantallas

Tras la elaboración de los fotolitos necesarios para el marcaje de cada color, se han de crear las pantallas, que se elaboran de manera artesanal, con un bastidor de madera o en ocasiones de metal y una malla central donde ubicaremos el fotolito.

Las pantallas se elaboran en una habitación iluminada con luz roja, ya que, al igual que en los laboratorios de fotografía analógica, esta luz no afectará a los materiales fotosensibles con los que trabajaremos. Las pantallas se emulsionan mezclando los químicos con el fotolito y la malla de manera homogénea, para que los objetos cuadren de manera correcta.

Para que dicha emulsión actúe de manera adecuada, se introduce la malla dentro de una insoladora, la cual emite luz ultravioleta de tipo A mediante unos tubos fluorescentes. Transcurrido un tiempo, la malla pasa a estado sólido y queda lista. Después, se procederá a limpiar los restos que queden de la emulsión que habíamos aplicado.

Aplicación de la tinta en productos

Finalizado el proceso anterior, nos disponemos a marcar el diseño en los productos y para ello, haremos uso de la maquinaria más adecuada, ya que no todos los objetos se serigrafían de la misma manera ni con la misma orientación.

Para terminar, tras la aplicación de las tintas, los objetos han de superar un periodo de secado y para ello, se utilizan un tipo de máquinas, llamadas túnel de secado, donde el artículo se desliza a través de una cinta a través de un túnel que aplica calor. Con este proceso se logra que las tintas se impregnen correctamente en los objetos, consiguiendo así una mayor duración de la impresión de los diseños.

Tipos de serigrafía

Serigrafía manual

La pieza ha de colocarse en la base, y en el caso de artículos textiles, ha de manipularse de tal manera que no queden arrugas. Para que la impresión sea contenga manchas o suciedad, la pantalla debe limpiarse por la parte donde que se encuentra en contacto con el producto

A continuación, se aplica la tinta con cuidado sobre la malla con una espátula de goma y se realiza una ligera presión contra el artículo. Para conseguir que la tinta acabe de impregnarse, se pasa de nuevo la espátula.

Finalizados estos pasos, el producto se encuentra preparado para ser colocado en el túnel de secado.

Serigrafía semi-automática

En esta técnica se combinan procesos manuales y automáticos. La persona que realiza el manipulado ha de colocar el artículo sobre la superficie de estampación ajustarlo en la posición correcta. El resto del procedimiento es realizado por la máquina de manera automática.

Al igual que en el proceso tradicional de serigrafía, la pieza debe colocarse de forma manual, pero en este caso, la pantalla baja de manera automática y de la misma manera, la racleta, presiona adecuadamente la malla para que la tinta se transfiera correctamente al producto.

Serigrafía circular

Volvamos de nuevo al sistema de serigrafía manual, pero en este caso, se utiliza una máquina que se adapta a todo tipo de objetos con forma cilíndrica para lograr con éxisto la impresión como bidones o tazas.

El bastidor se desplaza a la vez que el objeto gira logrando así la transferencia de la imagen sin distorsión alguna de la misma. Tras este paso, el artículo queda listo para pasar al túnel de secado.

Serigrafía automática

En esta ocasión, la técnica de serigrafía está completamente automatizada y la persona encargada de realizarla, se limita únicamente a la colocación de los productos en la posición adecuada para que el marcaje que realiza la máquina sea el correcto.

Para ello, se colocarán los objetos, cada uno en su respectivo soporte y a medida que el proceso de marcaje avanza, se van reponiendo mientras la máquina va realizando el marcaje de manera totalmente automática. Cuando acaba, se introducirán los productos en el túnel de secado.

Agunos inconvenientes de la serigrafía

A día de hoy, la impresión mediante serigrafía presenta algunos inconvenientes, sobre todo relacionado con los inevitables costes de producción que conllevan la creación de fotolitos y pantallas. Para que el proceso de serigrafía sea rentable se ha de realizar un mínimo de artículos.

El tamaño estándar de una pantalla es de 30 cm x 30 cm, por lo que, si quisiéramos realizar una impresión de mayor tamaño, el coste también aumentaría

Por otra parte, solo podremos imprimir un máximo de 4 colores, de manera que, si la imagen que deseamos estampar contase con un número superior, sería recomendable la utilización de otras técnicas de marcaje, tales como la serigrafía digital o el transfer.

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